El verano más raro de la historia ( o eso pensamos nosotros)

¿Crees que este será el verano más raro de la historia? De nuestra historia personal seguramente. Después de todo lo ocurrido, ajustando nuestro modo de vida a nuevas costumbres, sacando de la ecuación lo que ya eran clásicos de estos meses y con la incertidumbre que no deja de revolotear nuestras cabeza ¡cómo no pensar que es el verano más raro que hayamos vivido!

¿Un verano sin conciertos? Pues sí ( o casi) ¿A la playa con mascarilla? También . Me da la sensación que incluso estamos sin «canción del verano».

Y así podría seguir con una larga lista. Pero no escribo estas líneas para ahondar en la herida. Más bien pretendo lo contrario, poner en valor lo que sí tenemos en nuestra mano, lo que sí hace que siga siendo verano a pesar de los pesares.

Una siesta bajo un árbol con un buen libro en las manos.

Tengo en casa toda la colección de «Los Cazalets» de Elisabeth Jane Howard. Una saga familiar en la Inglaterra de principios del siglo XX que tiene todos los ingredientes para hacerme disfrutar como una niña en mis horas de lectura veraniega (uno de mis grandes placeres vacacionales).

Escriben reseñas sobre ella sin reparar en elogios y movida, además, por las recomendaciones literarias de Cristina Mitre y Amaya Ascunce, me lacé a la librería de cabeza. ¿Uno? Para qué, toda la colección…Así a lo grande. Ya ves que tengo muchas esperanzas puestas en estos libros. Pronto te contaré, de momento disfruto sólo con el hecho de saber que serán mis próximas lecturas.

Una buena playlist que te acompañe.

Mi hermano me ha pasado una de sus listas de Spotify y me tiene totalmente enganchada. La palabra que la define es DE-LI-CIO-SA.

Gutenmorgen N1, Cerveza y Sol. Su nombre lo dice todo ¿No crees? La escuchas y suena verano, olas suaves que vienen y van, piscinas que desprenden luz dorada la atardecer, pies en alto en hamacas, brisa fresca al final del día…

Aquí te la dejo enlazada por si te apetece escuchar buena música.

Eclipses, cometas y perseidas.

Sólo hay que mirar al cielo y disfrutar. Si ya sumamos una escapada a un lugar con poca contaminación lumínica y un telescopio, pues mejor que mejor. Es un clásico de todos los verano, no nos lo han quitado y tampoco hay que adaptarse a nuevas reglas. Disfruten del cielo…

El buen comer, sin prisa ni pausa del verano.

Porque para disfrutar de un buen aliño, de un pescado o un melón fresquito no hace falta estar de vacaciones ni fuera de casa. Sólo disfrutar del aquí y del ahora, del momento presente y dejarse llevar por los sentidos. Si además disfrutamos cocinando con tranquilidad, en buena compañía, conversando… dos por el precio de uno.

Mimos extra

¿Quién no ha disfrutado con una buena ducha al subir de la playa? Despedirse del salitre y la arena para luego deleitarse con todo un arsenal de cremas, sérums, acondicionadores… Igual este año este momento se queda en casa, pero se disfruta igualmente

He aprovechado las rebajas para arrasar en Rituals, espumas de ducha, aceites, colorete, brumas de almohada… Mi favorita es la gama de Ritual of Dao (que por cierto, creo que la retiran, ojalá su sustituta me convenza porque en esto de los aromas, una sola variación es un mundo).

Cine de verano en casa

Todo un ciclo de clásicos del cine, con proyector o sin él. Elige tus películas, elige una noche en la semana y ponte a ello.

Este año me apetece cine en blanco y negro, con ese sonido tan característico y romántico…

Por cierto ¿tienes algún proyector que recomendar o algún truco a tener en cuenta?

¿Y tú? ¿Cómo sigues manteniendo la esencia del verano en el verano más raro de la historia?

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