Unos días de campo con amigos

Esta semana estamos con las pilas bien cargadas por casa. Entre mi desconexión digital forzosa y el planazo de los últimos días no nos queda otra. Y yo que me alegro, porque así da gusto afrontar la semana.

Así es, este pasado fin de semana hemos tenido un gran plan. Nos hemos ido a la finca de unos amigos con muchísimas ganas de disfrutar de la naturaleza y de buenísima compañía. Casi 20 años de amistad a la que se han ido sumando nuevas incorporaciones en forma de bodas, niños, alegrías compartidas…Y es que como decía mi profesor de Derecho Romano, no hay amistad como la amistad de la adolescencia que crea lazos difíciles de romper. 
Estas escapadas 100% invernales de chimenea, largas charlas hasta altas horas de la madrugada y comidas que se mezclan con meriendas y cenas, deberían estar prescritas médicamente porque te reconcilian con la vida.
Hemos paseado entre charcos y niebla, recogido naranjas para desayunar zumo recién exprimido,visitado pequeñas ermitas, comido guisos al fuego, reído recordando anécdotas, compartiendo confidencias…En fin, un fin de semana de 10 que esperamos volver a repetir muy pronto. Y como testimonio gráfico algunas de mis fotos favoritas aunque si te soy sincera tampoco es que haya tirado mucho de objetivo, esta vez prefería mirar con mis propios ojos…
{Todas las prenda de punto que lleva el niño son obra de mi suegra y mi trenca de punto es de Zara, fruto del final de las rebajas ya te la enseñaré más detenidamente}
Feliz día y hasta la próxima! Que espero sea el jueves, crucemos los dedos…

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